UNA EDUCACIÓN QUE NOS CONVIERTA A TODOS EN REYES, REYES SIN SÚBDITOS


      La mayor nobleza de un ser humano es aprender a vivir desde su corazón, es también la más democrática pues no se trasmite por sangre ni depende de ningún estatus social o económico. Para que todos los humanos puedan alcanzar esta nobleza es necesario hacerla el eje de cualquier corriente educativa, el primer paso y el más esencial es pues preparar a educadores de corazón, que sean ejemplos vivos de sabiduría, que integren todos los valores en uno solo: conectar con su corazón, convirtiendo en innecesarias las éticas y las morales. Una educación así conduce a una humanidad sin divisiones identitarias, sin banderas, sin competitividad, sin intermediarios espirituales, sin miedos a la muerte y a la vida ... una humanidad que ya vive en nuestros corazones y que espera ser reconocida en nuestros egos, una humanidad en la que la nobleza del corazón nos convierte a todos en reyes, eso sí, reyes sin súbditos.

  
Vivir desde el corazón es andar a pecho descubierto y con las manos libres, sentir a la vida sin enemigos, sin miedos limitantes, y a las manos  como las alas de nuestra creatividad, siempre abiertas a entregar nuestros sueños a la vida ...


 

TRASCENDER LA AUTORIDAD DEL EDUCADOR: UN PRIMER PASO HACIA UNA HUMANIDAD SABIA


   Cuando miramos a un maestro como una autoridad le estamos cediendo nuestro poder de aprender creativamente, nos estamos cerrando el paso a convertirnos en nuestros propios maestros. Un maestro, de corazón, ha de ayudarnos a conectar con nuestra propia sabiduría y por lo tanto ha de saber que sólo puede ser nuestro maestro durante este proceso, cuando su función acaba ha de liberar a su antiguo alumno de mirarle como su fuente de conocimiento: el maestro apaga su luz como tal para que su alumno sienta su propio brillo.

Ayudar a nuestros alumnos e hijos a descubrir su propia luz es un camino que empieza por aprender a trascender nuestra autoridad como educadores, que es tanto como decir superar  los límites de nuestra propia educación. La aventura merece la pena, verles brillar los ojos con su propia luz es algo que nunca  se olvida. .. (En la imagen un fotograma de la película-documental "Entre maestros")

  La educación en autoridades, es decir la instrucción, somete a la persona a lo que su cultura y familia consideran importante, ahogando su creatividad y en general la conexión con su mundo interior. La educación sin autoridades coloca al alumno en el centro en vez de al conocimiento, justo por eso el alumno puede despertar a su propia sabiduría. La creación de una humanidad sabia requiere de la preparación de educadores que aprendan a cambiar su autoridad por su presencia, ya que sólo desde la presencia se puede conmover, llegar a la propia esencia del alumno e invitarla a aflorar.
     Te preguntarás, querido lector, cómo iniciar este camino de ir dejando autoridad y ganando presencia. La mirada pedagógica “Educar empoderando” propone formas de iniciar estos primeros pasos hacia la instauración  de nuestra presencia en el ego, o lo que es lo mismo: el empoderamiento del mismo ego conectándolo conscientemente con nuestra esencia.  Como aperitivo a este camino te dejo con mi ponencia, en la Jornadas “Educar para Ser”  celebradas en Almansa, titulada:  “Educar a astros con luz propia: trascendiendo la educación en autoridades”; en ella te explico cómo empecé mi propio camino, las pistas en él a veces son muy sutiles …

  
  





EDUCAR PARA SER CIUDADANOS LIBRES DEL MUNDO

  
     Si estás leyendo esto es porque tu mirada está enfocada en estas palabras, ahora te pido que te gires 180 grados y enfoques tu mirada justo en lo que está en sentido contrario a este texto. Está claro que mientras estabas girado no podías seguir leyendo y que ahora que estás enfocado en mis palabras sí puedes. Te preguntarás a qué viene esta apreciación tan elemental.
   Lo elemental se hace invisible cuando nuestra educación en autoridades no lo contempla. Cualquier conocimiento que hayamos aprendido está enfocado en la dirección de nuestra mirada, nadie nos dijo que lo que podemos ver y comprender de algo depende de esta dirección. La educación en autoridades decide qué dirección es la importante y de forma muy sutil no menciona la existencia de otras. Las direcciones permitidas por cada cultura están relacionadas con los mitos o paradigmas que siguen, de hecho, es lo que ha conducido a dicha cultura a ser como es, el precio que hemos pagado es la pérdida de la libertad de nuestra mirada o más exactamente la limitación de la misma a unos cuantos grados de amplitud.

Nuestra cultura dirige nuestra mirada, nos encierra en sus "textos",  coloca sobre nosotros la carga de ser sus súbditos

     La ciencia que nos enseñan en la escuela y en las universidades está reconducida por esta mirada, de alguna manera, nuestra visión está siempre sobre el papel del texto que nuestro paradigma cultural decide. Esto es así porque existe un paradigma global, de todas las culturas, que separa a nuestro ego de nuestra esencia, de la parte de nuestra creatividad que se sitúa más allá  de lo que nuestra sociedad decide como importante.
     Sin embargo, ahora está naciendo un nuevo paradigma global que favorece la conexión con nuestra creatividad ilimitada y con nuestra sabiduría, en definitiva, con nuestra propia esencia, más allá de la cultura en la que hayamos nacido. Conocer este paradigma nos ayuda a apartar nuestra mirada de los textos en los que fuimos formados, atados, en nuestra educación. Nuestra visión queda así libre para construirnos nuestro propio conocimiento, con ayuda de nuestra intuición y del poder de información de la red.

El Nuevo Paradigma, el de la conexión con nuestra propia esencia, nos hace dueños de nuestros "textos". Su conocimiento ya no nos ata a lo importante de una determinada sociedad, sino que nos da alas para comprendernos y recuperar nuestra creatividad innata.

     En estos momentos este nuevo paradigma, que libera nuestra mirada haciéndola transcultural, se está estructurando, de manera que se  pueda introducir poco a poco en nuestra enseñanza. Los educadores que lo estudien y lo apliquen en su vida estarán en condiciones de preparar a sus alumnos para ser los creadores de su futuro y no sus meros habitantes. Estos educadores formarán parte de la Segunda Alfabetización del Mundo en la que el eje educativo será el autoconocimiento y la conexión del ego con nuestra esencia, este movimiento educativo nos liberará de ser súbditos de nuestra cultura y nos abrirá el camino a ser ciudadanos libres del mundo.

Ciudadanos libres del mundo ...  que aporta cada uno un sueño con el que colaborar a crear una nueva humanidad sin fronteras, sin súbditos, una humanidad transcultural que sepa vivir desde la alegría del corazón.

   Querido lector, ¿te apetece reeducarte en este nuevo paradigma, que te permite conectar con tu esencia, con tu sabiduría innata ... ? La mirada pedagógica "·Educar empoderando" es un posible camino, pero claro está no el único, si así fuese estaríamos volviendo a una educación en autoridades. 





DESPERTAR A NUESTRO EDUCADOR DE CORAZÓN

 
   Un educador de corazón ha de empezar por reconocer a la persona por lo que es y no por lo que hace. Para lograrlo ha de anteponer su sentir a su pensar, una vez establecida la conexión por el sentir sus pensamientos se irán liberando de los juicios; entonces estará preparado para llevar la educación a su expresión esencial: celebrar el encuentro.
    Educar para celebrar el encuentro con uno mismo y con los demás prepara a las personas más allá de lo que la sociedad espera de ellas, las convierte en creadoras de vida, pues ésta no es más que la celebración de la conciencia en el encuentro. Cuando descubrimos la fiesta, el juego, en la vida podemos elegir a qué jugar, cómo celebrarla desde nuestra propia singularidad, haciendo de nuestra existencia una obra de arte y de nosotros un artista único.

Celebrar la vida en todos sus colores nos da ligereza, perspectiva ...  nos hace visible lo esencial en los encuentros. Un educador de corazón revela esta dimensión de la existencia, liberando la alegría de los corazones de sus hijos o alumnos.

     Cuando vamos aprendiendo a reconocer a la persona en su esencia también progresamos en mirar a su sombre sin juicios, lo cual nos permite relacionarnos sin que nuestra propia sombra nos manipule. Esto es fundamental para un educador de corazón, pues le permite llegar a sus alumnos e hijos sin prejuicios, con una mirada pura, algo que en sí mismo ya es celebrar la vida.
    Una persona reconocida en lo que es por su educador puede llegar a trascender sus traumas sin necesidad de terapeutas, tan poderosa es la mirada inocente. Por eso, un maestro de corazón es también un sanador, alguien que es capaz de llevar a su centro a sus alumnos e invitarles a tomar un sorbo de la poción mágica que todo lo cura: su propia esencia.
    Un educador de corazón es un sanador de pasados y presentes, que despeja el futuro de sus alumnos e hijos para que puedan ver en él sus propios sueños con los que celebrar la vida.

El educador de corazón, renunciando a  enseñar desde la autoridad, eleva al educando a su propia luz, a su sabiduría esencial, a su creatividad innata ...  

    En cada uno de nosotros duerme un educador de corazón, esperando que le despertemos; está deseando enseñarnos a celebrar la vida y sus encuentros. Esta palabras pretenden ser su despertador … querido lector, ¿te apetece despertarlo en ti …?



ENSEÑAR A PENSAR LIBREMENTE, UN VALOR EDUCATIVO FUNDAMENTAL

 
       Tenemos sólo un par de ojos, sin embargo poseemos infinidad de formas de mirar. Una mirada es como un segmento que viene definido por los dos puntos que forman sus extremos, el primero está en las creencias de las que partimos para observar un fenómeno, el segundo es el fenómeno en sí. Esta visual así construida tiene pues su origen en nuestro sistema de creencias, es decir, en lo que nuestra educación ha considerado importante. De este sesgo en el punto de partida no se libra ningún conocimiento: las ciencias experimentales, la historia, las lenguas, la psicología, la filosofía, las religiones  ... Curiosamente en nuestras escuelas no se menciona esta relatividad en la mirada, algo fundamental para poder hablar de un pensamiento libre. Así,  se enseña a pensar en nuestra educación dentro de unas determinadas cajas  de las que ni siquiera se conoce su existencia: es la educación en autoridades.

Nuestros pensamientos nacen enjaulados por una educación en autoridades, que no se cuestiona las creencias desde las que contempla el mundo y la vida. Somos educados renunciando a nuestro propio espíritu científico, que es el encargado de hacer de nuestra curiosidad una exploradora de límites, Hemos de conocer esos límites para que nuestros pensamientos salgan de la jaula y puedan volar, ganar perspectiva, cambiar el origen de nuestras visuales ... ¿Quién quiere ser pájaro enjaulado pudiendo volar ...? Dejemos que nuestros pensamientos sean alados ...

      No se puede enseñar a pensar libremente sin enseñar a ver las creencias desde las que inevitablemente se están desarrollando nuestros pensamientos. Muchísimos conflictos ni siquiera se producirían si supiéramos desde que ·"caja de pensamientos" está hablando cada uno, el luchar por tener la razón dejaría de tener sentido, pues cada uno tiene derecho a tener sus propias "cajas de pensamientos". Saber desde qué creencia estamos pensando nos ayudaría a no confundirla con la verdad y sobre todo a no cederla nuestra identidad. La mayor parte de los enfrentamientos entre personas y sociedades se deben a esta cesión de nuestra identidad a unas creencias, a unas banderas.
    Querido lector, ¿a qué creencias, vestidas de verdades, agravios e injusticias, les estás cediendo tu identidad ...?  Hacer de banderas exteriores tu identidad te aleja de sentir tu esencia, tu centro, y te predispone a entrar en los laberintos de la dualidad y sus dramas. Una persona que es su propio centro no tiene necesidad de luchar para ser.