EL MOTIVO POR EL CUAL HEMOS TENIDO QUE APRENDER CON ESFUERZO: LA SOLUCIÓN



     Si queremos pasar de la instrucción a la educación es necesario hacerlo a través del sentir, el sentir es lo que verdaderamente garantiza el protagonismo del alumno en su proceso de aprendizaje; si al alumno no se le incentiva a que exprese su sentir no podrá estar auténticamente presente.
   Fuimos educados desde la imposición de nuestra atención a lo que el maestro decía, sin trabajar para nada nuestra presencia, lo cual nos ha conducido a la necesidad de esforzarnos para aprender, ignorando algo evidente: el niño antes de ir a la escuela convencional ha aprendido las cosas sin ningún tipo de esfuerzo, la razón de esta facilidad es muy simple: durante su aprendizaje estaba presente, sintiendo lo que hacía, sin necesidad de que nadie le impusiera su atención a algo.
    
Hemos aceptado la idea de que para aprender es imprescindible el esfuerzo sin cuestionárnosla nunca, debido a que nuestra educación ha estado basada  en autoridades, hecho que ha situado al alumno siempre por debajo de éstas. Es como si nosotros estuviésemos al servicio del conocimiento aceptado por nuestra cultura, manteniendo así sus mitos: es la educación que crea súbditos en lugar de ciudadanos libres y creativos culturales.

    En definitiva, mientras le pidamos atención al alumno, negándole su presencia, le estamos condenando a aprender con esfuerzo, lo cual implica que también el maestro a su vez tenga que hacer esfuerzos para que sus alumnos mantengan la atención y aprendan, cerrando así un círculo vicioso: es la tan cacareada pedagogía del esfuerzo, que como se ve parte de una gran limitación: ignorar que el centro del aprendizaje es la presencia y creatividad del propio alumno y no los temarios y los esfuerzos de alumnos y profesores.
    La esencia de la presencia es el sentir, lo cual nos lleva a que para aprender sin esfuerzo es necesario desarrollar un conocimiento basado en la subjetividad, que es tanto como decir en el sentir del propio alumno, en vez de centrar dicho conocimiento en la objetividad, que si se mira en profundidad termina siendo la subjetividad de las autoridades aceptadas por una cultura en un determinado momento de la misma, es decir, un educar basado en autoridades que nos separa del aprender desde nuestra propia creatividad.
       
Cuando aprendemos desde nuestra presencia, que es tanto como decir desde nuestro propio sentir, lo hacemos sin esfuerzo, disfrutando y creando desde nuestra imaginación. El conocimiento se transmuta en algo que podemos modelar, en un barro que permite dejar nuestra propia huella.
   Aprender sintiendo, haciendo del sentir también una forma de conocimiento, es el camino que revolucionará y evolucionará nuestra educación a metas más allá de lo imaginable hoy. En este mismo hoy, querido educador, puedes comenzar a dar tus primeros pasos en el  maravilloso camino que cambiará el mundo a través del poder de una nueva educación, centrada en la presencia y creatividad libre de la persona.




LLEVAR "EL EFECTO JULIO VERNE" A NUESTRAS CLASES

   
     Es necesario introducir la ciencia ficción en nuestros temarios si no queremos seguir sembrando la idea de una ciencia muerta, anclada en el logro de autoridades del pasado. Hacer prospecciones hacia el futuro activa la imaginación de los alumnos, invitándoles a contribuir al progreso de la ciencia, haciéndoles agentes creadores de la misma, pues la especulación es el primer paso inevitable de todo avance científico. No podemos conformarnos con tener narradores de los logros de otros, porque eso supone que nuestros alumnos renuncien a un don con el que nacieron: el espíritu científico, que hace del investigar y el aprender una pasión. Nuestras escuelas no se pueden permitir por más tiempo encerrar esta pasión entre temarios y normas que sofocan la creatividad, el ingrediente imprescindible para crear personas auténticamente libres, sin creatividad no podemos sentirnos los creadores de nuestro futuro, sino sólo meros habitantes que intentan sobrevivir en él.
    Es fundamental en estos momentos trascender la autoridad de los temarios fijos, que sin proponérselo mantiene la mirada de las personas dirigida hacia horizontes en los que no pueden desarrollar su autenticidad, sus dones, su propio brillo como seres únicos. Para lograrlo hay que descubrir nuevos horizontes en los que el conocimiento sea liberador, sea un cauce para encontrarse a sí mismo; es decir, es necesario apuntar a un nuevo paradigma científico, aún más: a un nuevo paradigma del conocimiento en todos los campos. Para aproximarse a él, para apuntar la mirada hacia su horizonte, es necesario activar nuestra imaginación y la de nuestros alumnos en la dirección adecuada: hay que crear una nueva ciencia ficción basada en la Sabiduría del Corazón Auténtico, que asegure que el conocimiento es para el bien y disfrute de todos.

El imaginar una nueva sociedad,  nuevas tecnologías,  nuevas formas de relacionarse …  ayuda a la persona a sintonizar con los campos  de información de unos futuros diferentes, unos futuros que lleven a la humanidad a la sabiduría de saber disfrutar de la vida : es el “efecto Julio Verne” dirigido hacia un Nuevo Paradigma del Conocimiento.

     Los educadores no sólo han de conocer esta nueva ciencia ficción también tienen que crearla, para ello cuentan con el poder infinito de su imaginación y con los conocimientos del nuevo paradigma, presente en multitud de puntos de la red de redes: Internet. En realidad se trata de potenciar algo que ya ha existido en el pasado, pero que ahora hay que elevar a un nivel nunca alcanzado: “el efecto Julio Verne”. El popular escritor sembró vocaciones científicas  y dio dirección a multitud de científicos e ingenieros para que crearan lo que él sólo fue capaz de esbozar.
     El desembarco de un nuevo paradigma en educación requiere del “efecto Julio Verne”, con él podemos incentivar el espíritu científico en nuestras clases y también en nuestras familias, no solo eso: también en los medios de comunicación, que no dejan de ser también agentes educativos con la capacidad de llegar a todas las edades.

      Querido educador: enamora del futuro que han de crear a tus alumnos e hijos con el potente “efecto Julio Verne”, en vez de hipotecarlo con temores fruto de una educación que encerró nuestra creatividad y espíritu científico. ¡Ahh!, no olvides enamorarte tú primero, o mejor, enamórate ayudado por tus hijos y alumnos.

    

SUPERANDO LA CONFUSIÓN ENTRE EGO Y EGOÍSMO


    El ego es la parte de nuestra conciencia que dedicamos a vivir la experiencia terrestre. El egoísmo es el resultado de haber educado al ego en el Paradigma de la Dualidad, es decir, haciéndole creer que está separado del resto de nuestra conciencia. Esta creencia desempodera al ego y le obliga a vivir desde los estados de necesidad, a competir con los demás para sobrevivir, en definitiva, a ser egoísta.
  Durante milenios las tradiciones espirituales han confundido al ego con el egoísmo, de ahí su mala prensa. La llamada Nueva Era ha seguido con la confusión, diseminándola a través de miles de libros y vídeos que inundan la red. Es necesario deshacer esta confusión si queremos quitar el gran freno que hoy en día existe al crecimiento personal, nuestro crecimiento se para en el punto en el que marginamos nada menos que a nuestra conciencia terrestre.

Marginar a una parte de nuestra conciencia, el ego, no es un movimiento de nuestro auténtico corazón, sino un estrategia más del Paradigma de la Dualidad para desempoderar a nuestra conciencia terrestre. El ego ha sido educado para no amarse a sí mismo, sellando así su necesidad de ser egoísta. Enseñemos a nuestro ego a amarse sin condiciones y su egoísmo será innecesario.

    Hacer del ego un impedimento para conectar con nuestro ser es tan absurdo como hacerlo con nuestro cuerpo físico, sin ambos no habría experiencia terrestre ni sabiduría que trasmitir al resto de nuestra conciencia. Enfrentar ego y espíritu es una maniobra más de la Dualidad para precisamente desempoderar a nuestro ego y limitar así nuestro crecimiento, que sin duda nos llevaría a trascender la misma Dualidad. La mala prensa  del ego no es más que un sistema de defensa de la Dualidad para perpetuarse en nosotros, para dividirnos por dentro, para jerarquizar nuestra  espiritualidad, de la que sin duda nuestro ego forma parte por derecho propio.

    Combatir nuestro egoísmo lo único que hace es dividirnos más por dentro y por consiguiente aumentar la necesidad de ser egoístas. Para trascender nuestro egoísmo es necesario reeducar al ego en los Nuevos Paradigmas del Conocimiento, que garantizan la conexión entre el ego y lo que llamamos nuestra parte trascendente, esto elimina el problema del desempoderamiento del ego y con ello la necesidad de ser egoístas.
   
  

DOS HERRAMIENTAS PARA NO SUFRIR NUESTROS HABITUALES DRAMAS

      

  Vivir un drama implica descender a las profundidades de nuestro mar emocional, teniendo que contener nuestra respiración, privándonos así del aire de nuestra libertad, de  nuestra autenticidad. Para evitar ahogarte en este mar, querido lector, te sugiero dos herramientas construidas con tu imaginación y sentir, dos opciones para no sufrir esos dramas que nos hacen descender a donde realmente nos queremos ir.
     La primera consiste en construirte con el poder de tu imaginación unos salvavidas tipo de los que llevan los aviones: tiras de un cordelito y se hinchan de inmediato. Tendrás que hacer músculos con tu imaginación y sentir, entrenarte hasta conseguir que tu inconsciente  viva esos salvavidas como algo real. Entonces llegará el día de la gran prueba, con este recurso en la parte de tu  mente encargada de las alertas estarás preparado …  y cuando el drama empiece a tirar de ti hacia el fondo: ¡zas!, tiras del cordelito y empiezas a subir dejando atrás a los otros actores, ¡delicioso …  pruébalo!

¿Te imaginas en tu vida cotidiana haciendo pruebas de tu "salvadramas" ...?

    La segunda herramienta es más elaborada, se trata de construir un submarino, el entrenamiento en este caso será más largo, requerirás de mucho tiempo antes de que tu nave pueda salir del astillero, pero merece la pena. Ahora no tendrás que huir del drama, navegarás por él sin “mojarte” y respirando tu propio oxígeno. Esta poderosa herramienta te permitirá investigar cómo se originan los dramas y que actitudes nuestras los mantienen en marcha: es un submarino de investigación que te convierte en científico de la vida, de tu propia vida.
   Te propongo que ganes pericia en la construcción y uso de estas dos herramientas, una de emergencia y otra de investigación. Si eres educador tendrás además aquí un filón para trabajar con tus hijos  o alumnos, para darles medios realmente útiles en su vida, para ayudarles a no ser víctimas de sus propias emociones, para propulsarles como creadores de su propia vida, ¿te animas a ser constructor de submarinos y salvavidas … a enseñar a otros a serlo ...?

¿Te imaginas en tu submarino enseñando a navegar entre los dramas a tus hijos, a tus alumnos, a tus amigos ...? ¡Cuántos maravillosos descubrimientos os esperan!
  

IZQUIERDA Y DERECHA EN SU ESENCIA: EL CESE DE UN ENFRENTAMIENTO


    La democracia, como valor educativo, ha de lograr sacarnos del enfrentamiento dramático causado por nuestras diferencias en las ideas políticas, para llevarnos al enriquecimiento de los variados puntos de vista. Para lograrlo es necesario redefinir muchos conceptos políticos, entre ellos el de derecha e izquierda.
       Estamos acostumbrados a ver a la izquierda y a la derecha enfrentadas, dentro del gran juego de la Dualidad en el que hemos estado sumergidos durante milenios. Es necesario llevar estos dos conceptos políticos a su esencia para poder sacarlos del enfrentamiento dual, veamos cómo redefinirlos para lograrlo. Pensemos en la siguiente metáfora: para poder andar es necesario que mientras avanzamos una pierna la otra nos sostenga apoyados en el suelo, la pierna que avanzamos sería la política de izquierdas y la que nos sostiene la de derechas. Para que una sociedad progrese es imprescindible este juego de piernas, véase que esta definición esencial de izquierdas y derechas está más allá de las ideologías que circunstancialmente defiendan cada una. Con esta definición esencial la democracia puede contar con dos piernas, que lejos de enfrentarse entre sí, colaboran para hacer progresar a las sociedades, enriqueciendo además al ciudadano  en su vida individual, pues éste también necesitará de estas piernas para sus cambios y progresos personales.

Para que una democracia auténtica eche a andar es necesario redefinir en su esencia los conceptos de derecha e izquierda, ambas han de convertirse en las piernas de una sociedad que anhela poder progresar sin enfrentamientos dramáticos, sin luchas de ideas.