LLEVA TU EDUCACIÓN MÁS LEJOS: SÉ CULTIVADOR DE TUS SUEÑOS

   
    Nadie que no sepa del potencial de una semilla podría imaginar de lo que es capaz. Del mismo modo en nuestro interior aguardan sueños con enormes potenciales, esperando que creemos las condicones adecuadas en nuestra vida para activarse. Al igual que la semillas traen todo un programa para su despliegue, los sueños llevan en su esencia todo lo necesario para su crecimiento y realización. Si los educadores fuesen conscientes de ello revelarían a sus alumnos e hijos este conocimiento, les hablarían de las personas que han sido capaces de hacer crecer sus "semillas" y de qué condiciones debieron crear en sus vidas para lograrlo: sería una educaión que no encarcelaría a las nuevas generaciones en lo que la sociedad espera de ellas, es decir, en futuros no creativos, en futuros basados en lo que nos ha gustado del pasado, en futuros que cambian libertad por "seguridad", en futuros que nos hacen vivir desde las máscaras. .. 
       


      Educar, llevado a su esencia, no es instruir, sino enseñar a cultivar las semillas que todos llevamos dentro. ¿Qué te parece querido lector, reeducarte, sobrepasar la línea de la instrucción en la que fuiste formado y volverte cultivador de tus sueños ...? Tus semillas te esperan ...  Si además eres educador el premio será doble, pues te convertirás en maestro esencial, en maestro capaz de revelar sus "semillas" a sus hijos y alumnos.




MAESTROS-EMBAJADORES DE LA NUEVA HUMANIDAD


      Mirar no es sólo observar algo, es también poner parte de nosotros en lo observado. El poeta lo sabe, el científico aún no lo ha descubierto. Hay toda una ciencia que está empezando a nacer, en ella la mirada es creadora, reveladora del ser que somos. Los nuevos científicos ya no podrán crear teorías sin buscar en ellas la belleza, pues ante todo se sentirán artistas de lo natural y de lo artificial, sus obras construirán puentes entre estos dos mundos que, en el fondo, tienen un mismo origen: la conciencia.

Cuando una mirada inocente nos apunta nuestro sentir lo tiene claro: una luz nos ilumina.  Mirar desde el corazón es penetrar lo observado, poner algo nuestro en ello, basta sentir en nuestra mirada para comprobarlo.

  ¡Qué hermoso investigar sabiendo que nuestra mirada es creadora! Esta nueva ciencia es para todos, pues todos podemos experimentarla en nuestra propia vida. La educación tendrá que ir preparando el terreno a esta nueva forma de conocer y de reconocerse, formando en sus clases a científicos-poetas que se saben creadores de su vida y con derecho a cocrear una nueva humanidad que ya no necesitará cauces del amor, pues éste será el aire que se respire. ¡No, no es una utopía, todo sueño que nace en el corazón tiene el poder de realizarse!
 Los educadores tienen ante sí una oportunidad única, un honor merecido: ser embajadores de esa nueva humanidad, anticipándose con su imaginación a los sueños de sus hijos y alumnos. Para reconocer esos sueños han de convertirse en maestros de corazón,  en personas que no sólo no temen el futuro, sino que lo aman, en seres que ven la luz dentro de sus educandos, en aventureros que convierten los obstáculos en diversión, en observadores con mirada inocente.

Un embajador de la nueva humanidad ha de saber ver el futuro a través de su corazón, desde la inocencia que le salva de repetir pasados  y que le desvela sueños frescos y atrevidos.

      Querido lector, si tú te reconoces en estas palabras como uno de estos embajadores, te invito a prepárate, a reeducarte en los Nuevos Paradigmas del Conocimiento que tienen como base la conciencia, son  territorios mentales abiertos a nuestro sentir, pensando desde su perspectiva nuestra vida se vuelve coherente: lo que pensamos, sentimos y hacemos apuntan en la misma dirección. Un maestro de corazón ha de gozar de esta coherencia porque sabe que sólo así podrá mostrarse sin máscaras  y, gracias a ello, convertirse en el ambientador mágico que despertará las esencias únicas de cada uno de sus alumnos. Esas mismas esencias son las que guiarán a esos alumnos hacia los sueños con los que contribuirán a construir la nueva humanidad,

      ¡Ahh, se me olvidaba!,  estos embajadores no tienen necesariamente que tener ningún título de profesor, ni siquiera es imprescindible que sean padres, basta que se sientan así en su corazón: maestros-embajadores de la nueva humanidad.

   

HACIA UNA EDUCACIÓN QUE FERTILICE NUESTRA MENTE

   
   Si nuestra atención fuera libre no existirá la manipulación, ni serían posibles las guerras. Hemos sido educados en buena manera , tanto en la familia como en la cultura, para conseguir que nuestra atención se dirija a sostener las cosas tal como son: es la educación que crea súbditos de las creencias imperantes. Los temarios han sido diseñados, de manera inconsciente, para sostener esas creencias y "avanzar" en las direcciones que éstas marcan: es el "progreso" que nos mantiene supeditados a nuestro pasado, es el "progreso" que educa a habitantes del futuro en vez de a creadores del futuro.

Si queremos educar a creadores del futuro hemos de hacerlo desde la inocencia de nuestro pasado. La historia ha de ser revivida desde el corazón para no ser un lastre para las próximas generaciones. Amar nuestro futuro debería de ser un hilo conductor en todas las actividades y materias en nuestras escuelas, sería toda una invitación a amar las creaciones con las que iremos construyendo ese futuro. ¡Qué mejor regalo a los niños y adolescentes de hoy que despertar en ellos el sentirse creadores de su propio futuro!
   Ir a la contra de este "progreso" - las revoluciones- no es un acto liberador, sino simplemente un intento de equilibrar la balanza, que lo único que hace es mantener la balanza de la dualidad. Ir en contra de algo no es un acto creativo diferente a ese algo, sino una afirmación de lo mismo en otro color. Por eso, las revoluciones no han funcionado nunca, no son más que el otro polo de un mismo juego.

     Para liberar a nuestro futuro de las cadenas de nuestro pasado es necesario reeducarnos en nuevos paradigmas, que nos ayuden a conectar con nuestra esencia y con nuestra creatividad, que nos den caminos para vivir según nuestro sentir más libre y profundo. En definitiva, hace falta una nueva educación que haga fértil a nuestra mente para que las semillas de nuestro corazón germinen en ella.



EDUCAR A PENSADORES LIBRES

    
      Si dejásemos de ver a nuestros males como derivados de los actos de los otros, de nuestra mala suerte o de nuestra incompetencia, es decir, si limpiásemos nuestra mirada de juicios y victimismos, se levantaría la niebla de los pensamientos-reacción que mantiene la ceguera que alimenta nuestros dramas, y empezaríamos a ver realmente que lo que tenemos delante no es más que la consecuencia de nuestras creencias y los pensamientos que en ellas generamos.
     Ver en las creencias las "cajas de nuestros pensamientos" es el primer paso para no quedar encerrados en ellas. Saber pensar empieza por conocer los límites que damos a nuestros pensamientos. Mientras en nuestra educación no se enseñe esto estaremos condicionados por nuestras creencias, y nuestro pensamiento no será verdaderamente nuestro: pienso luego me encierro.


      La educación en autoridades exteriores , es decir, la que no contempla el observar nuestro mundo interior a la vez que vamos aprendiendo, no alimenta un pensamiento libre, sino cautivo de las creencias imperantes en nuestra cultura y familia.: es la educación que crea súbditos y no ciudadanos libres. No tiene sentido seguir educando sin enseñar cómo tiene lugar el proceso de nuestros pensamientos. Los educadores que empiecen a solucionar esta enorme limitación en nuestra enseñanza estarán sembrando semillas para una nueva humanidad, cuyo destino puede llegar mucho más lejos que los más atrevidos y soñados horizontes.

Fotograma de la película-documental "Entre maestros" en el que se recoge el momento en el que el profesor explica el hecho de que pensamos dentro de "cajas". A lo largo de los numerosos coloquios que tuvieron lugar en la experiencia educativa, la "caja de los pensamientos" estuvo intencionadamente presente para recordar a los alumnos-maestros que siempre pensamos y opinamos desde determinadas creencias.

    ¿Qué te parece, querido lector, empezar a palpar las paredes de las "cajas" desde las que piensas ...? Digo palpar porque nuestra vista, por educación, no está preparada para verlas, así que empezaremos actuando como lo haría un ciego para moverse por una habitación que desconoce: empleando un sentido que sí le funcione. A propósito de esto te voy a dejar con una pregunta inquietante, de esas que hacen que nuestra curiosidad nos haga traspasar nuestros propios límites:  ¿cuál crees tú que puede ser el sentido que sustituya a la visión que te dio tu educación ...?

   


EL MAESTRO ZAHORÍ

 

    La educación que recibimos ha enterrado el agua de nuestra creatividad bajo el desierto del victimismo que hemos creado entre todos. El educador zahorí ha de saber descubrir a sus alumnos el agua fresca y pura de la creatividad, que discurre  bajo la seca corteza del terreno mental que "pisan"  en el día a día en clase. Juntos, maestro y alumnos, han de empezar a cavar pozos, a regar sus clases con su agua, a sembrar futuros diferentes .... y a empezar a recoger frutos  con los que nutrirse.

El maestro zahorí no espera a que el sistema educativo cambie, siente la "sed" propia y la de sus alumnos y comienza con decisión a emplear sus mágicas varillas: siente con claridad en el fondo de cada uno de sus alumnos el agua de su creatividad buscando un pozo artesiano por el que brotar, tan solo hay que saber elegir el sitio y cavar ...
(En la imagen un fotograma del film "El club de los poetas muertos")

    Los encuentros diarios ya no serán dirigidos por la rutina de cumplir meramente unos temarios, ni por juegos de disimulos, de ocultación, de insinceridad, en definitiva, de desconfianza entre profesor y alumnos.  El agua de la creatividad irá convirtiendo a todos en maestros de su propia sabiduría, cada uno colaborará a hacer de la clase un vergel, que será  todo un modelo de futuro para la sociedad que los hoy alumnos han de ayudar a crear. Puede parecer todo esto una utopía, algo milagroso, pero todos sabemos que el “agua” y los buenos nutrientes hacen milagros con la tierra. El maestro, de corazón, con su arte de zahorí sabe encontrar esa agua  y esos nutrientes aun en los desiertos más áridos.
    Con el tiempo, los otros profesores, las otras clases ... empezarán a preguntarse cómo el desierto se convirtió en vergel. El maestro zahorí y sus alumnos les ofrecerán frutos de su "huerto", mientras les explican que debajo de la tierra que pisan en sus clases discurren ríos de agua, de creatividad con la que empezar a crear una nueva humanidad ... Entre los invitados se  comenzará a sentir el inmenso poder que posee un solo maestro zahorí que, al igual que una simple y pequeña semilla, es capaz de convertir un desierto, un futuro árido, en una tierra fértil ...   tal vez empiece en alguno de ellos a despertarse su propio maestro zahorí.