EDUCADOR, NO TE RINDAS A UN FUTURO QUE NO TE GUSTA: ¡CÁMBIALO!

    
   Tenemos muy claro lo que nos  limita física o económicamente, sin embargo nunca nos solemos preguntar lo que limita nuestra imaginación; esta pregunta es clave para conseguir nuestra libertad. Sin imaginación no podemos cambiar ninguna realidad, de hecho, nuestro victimismo siempre tiene su auténtica raíz en una imaginación y creatividad débiles, nuestra educación no ha nutrido a ninguna de las dos.
    Lo que limita nuestra imaginación, madre de toda creatividad, son las creencias limitantes que sobre la vida y nosotros mismos tenemos. La solución pues a todo victimismo es cambiar nuestras creencias a nuevos paradigmas que no nos limiten y ejercitar todos los días nuestra imaginación, hacer músculos con ella.
     El gran cambio educativo está en despertar imaginación y creatividad, y esto no se puede conseguir si se enseña desde la autoridad, pues ésta siempre pone por encima el conocimiento enlatado, muerto a la creatividad de quien lo estudia.

Enseñar más allá de la autoridad es proporcionar el conocimiento como experiencia inacabada, como un acto creativo en el que no sólo entra en juego nuestro intelecto, sino todas nuestras posibilidades, empezando por la que integra todas las demás: sentir


      Querido educador, todos lo somos aunque sólo sea de nosotros mismos, reedúcate en teorías y creencias sobre la vida y el ser humano que no limiten tu creatividad y que a la vez te ayuden a conectar con tu sabiduría. Practica diariamente tu imaginación, crea en tu mente nuevas realidades, atrévete a cambiar los viejos temarios y las miradas limitantes. No te conformes con tu victimismo, no pierdas tu fuerza y tiempo en buscar culpables de las limitaciones en tu vida, porque en el fondo no existe ningún límite en ella que no hayas permitido tú mismo. Empodérate, sólo así podrás ayudar al empoderamiento de tus hijos y/o alumnos, no sigas siendo cadena transmisora de un mundo que no te gusta. No  has de entrar en clase o en casa como un derrotado, como alguien que no confíe en un futuro diferente, cambia tu actitud: entra como un creador del futuro, de un futuro del cual enamorarte y enamorar a tus hijos y alumnos. Puedes hacerlo, si dudas ... ¡ recurre a tu corazón, él te dará el valor y la sabiduría para cambiar tu dimensión como educador ! "


¿ A QUÉ ESPERAS ...? ¡ CONSPIRA YA !



     Respirar es la magia habitual de la vida, tan habitual que nos olvidamos precisamente de ese carácter mágico. En la escuela sólo se nos explicó la funcionalidad del respirar a nivel material e individual; nunca se nos dijo que al respirar todos el mismo aire estamos conspirando, es decir, compartiendo la propia magia de la vida. El aire que ahora está en mis pulmones, recibiendo mi energía, mi esencia vital, estará dentro de un rato en el interior de otra persona dejándole algo de mí, al mismo tiempo que se enriquece de esa persona, y la danza continúa de ser en ser ... ¡Ahh si en el colegio nos hicieran  sentir esta danza de la vida ! Seguro que muchas cosas cambiarían en el mundo, y lo más "gracioso" es que para que esto tenga lugar no hace falta ningún cambio de sistema educativo, tan solo un maestro que conozca esta danza y su mensaje esencial, o en su defecto padres conscientes de ello o cualquier persona que sienta la educación esencial en su corazón. Cambiar el mundo no necesita de revoluciones ni de grandes medios económicos , sino de educación esencial y personas con valor para llevarla a cabo.

Nada impide a un educador crear su propio temario de lo esencial y llevarlo a cabo, ninguna ley educativa lo prohibe, por la sencilla razón de que ni siquiera lo contempla. En ese temario esencial no puede faltar una definición viva del maravilloso hecho de respirar.

        ¿Qué te parece, querido lector, empezar con un pequeño ejercicio para sentir la magia de respirar... ? - cuando la hayas sentido, ya se te ocurrirá cómo convertirla en educación esencial- Te propongo, cuando subas por ejemplo en ascensor con otra persona, que inspires  conscientemente aire, cuando esté en tus pulmones imagina que lo impregnas de la alegría de tu corazón, te puedes ayudar de imágenes y cualquier cosa que te haga sentir profundamente esa alegría. A continuación expulsa el aire sabiendo que en pocos instantes lo va a respirar la otra persona, y emplea tu sonrisa como toque mágico final. ¡Ya está, acabas de conspirar en el sentido bello de la palabra! Ya me contarás cómo te has sentido y cómo ha respondido a tu sonrisa la otra persona La magia de la vida siempre ha estado ahí, oculta tras eso a lo que dedicamos tanto tiempo y atención: nuestros problemas ¡Vamos a recuperarla, nos pertenece!
  



EL MAESTRO COMO TERAPEUTA CULTURAL: HACIA UN FUTURO SIN TRAUMAS DEL PASADO

  
    La visión de una historia movida por causas políticas y sociales es meramente superficial, si penetramos más allá de este envoltorio, de esta mirada aprendida en nuestras escuelas, y profundizamos hacia una visión sicológica de los pueblos empezaremos a encontrarnos con las causas esenciales que explican los grandes acontecimientos históricos.
    Los pueblos, como las personas, han sufrido traumas, pero a diferencia de éstas no han contando con terapeutas que les ayuden, y sus traumas se han convertido muchas veces en auténticos agujeros negros generadores de grandes conflictos. Un pueblo atrapado en un trauma histórico, que no es más que una emoción no superada, tenderá a buscar culpables en su entorno de lo que le ocurrió en generaciones anteriores, es como si una mujer violada por un hombre, que ya ha sido ajusticiado por su delito, proyectase su culpa en los demás hombres de su entorno, la mujer ya no necesita justicia, sino un terapeuta.
     Los pueblos han sufrido muchos traumas que les lleva a proyectar el pasado en su presente, cerrándoles el paso a un nuevo futuro, a un futuro libre de cargas del pasado, a un futuro inocente. Los pueblos necesitan terapia si queremos alcanzar la creación de una humanidad libre de hipotecas del pasado y de luchas entre culturas, una humanidad de ciudadanos del mundo que en vez combatir entre sí colaboren para hacer lo imposible posible.

Es necesario hacer terapia a las culturas si queremos entregar un horizonte despejado de traumas a las nuevas generaciones. ¿Qué sentido tiene educar para la libertad mientras cargamos en lo hombros de nuestro hijos y alumnos un pasado traumático ...?  Si queremos entregarles un futuro inocente necesitamos de terapeutas culturales.

     La encargada de esta terapia ha de ser una nueva educación basada en el autoconocimiento, que enseñe a sus alumnos a gestionar sus emociones, sus pensamientos y su imaginación y, así, desde una perspectiva de conocer prácticamente la naturaleza humana, estudiar la historia desde la profundidad de la psicología de la dualidad, que ha gobernado durante milenios nuestro pasado. De esta forma será posible borrar  desde una comprensión sabia, sin juicios, los traumas que tantas veces nos han hecho enloquecer hasta llegar a la locura de las guerras.
   Los maestros, que se preparen en este campo, pueden convertirse en auténticos terapeutas culturales y, por lo tanto, en sanadores del futuro de sus alumnos.


EDUCANDO MÁS ALLÁ DE LAS AUTORIDADES: LOS ALUMNOS COMO ASTROS CON LUZ PROPIA

     
     


      Un firmamento plagado de estrellas hacía de la serena noche un espectáculo sin igual, era inevitable sentir el mismo milagro de la vida en aquellas lucecitas, que centelleaban como cuando un ojo nos indica con sus guiños que hay más de lo que vemos, que tras lo habitual hay una aventura que desvelar … El espectáculo hacía sentir a quien lo contemplara partícipe de los mayores secretos del universo … lo ilógico gozaba de sabiduría cuando la razón hablaba de lo lejano de las estrellas y en cambio el corazón las sentía próximas. El tiempo parecía pararse para no perderse ni un ápice de belleza, la armonía tocaba sus notas en el silencio, impregnando todo de su esencia. De repente, un seco ruido dirige todas las miradas hacia la puerta, un gran chorro de luz lo inunda todo, ocultando las estrellas a su paso… ha amanecido en clase: el profesor entra sosteniendo en sus manos el libro de texto.
      Esta escena ocurre constantemente en nuestras aulas sin que nos percatemos de ella, pues nuestra educación hace mucho tiempo que ocultó nuestra propia luz y que nos llevó de estrellas a planetas, astros sin luz propia que orbitan el sol de lo que nuestra cultura en un momento determinado de su historia considera importante: es la educación en autoridades.

Fotograma de la película-documental "Entre maestros". La imagen parece la de una clase convencional, pero las apariencias engañan, en esta clase el profesor ha decidido ir apagando la luz de su autoridad para encender la de su presencia, esto permite que la luz de sus alumnos se haga visible.

      No es lo mismo ser súbdito de una cultura que ser su creador.  Nuestros libros de texto y nuestra forma de proceder con ellos sitúan al alumno como sirviente de su cultura, por eso los creativos son unos pocos a los que les otorgamos el distintivo de genios. Es obvio que el niño antes de escolarizarse aprende las cosas sin esfuerzo y a una mayor velocidad, pensemos simplemente en cómo aprendemos de niños uno o varios idiomas: nos basta escucharlos. El niño los aprende desde su propio espíritu científico, como muchas otras cosas. Aprender sin movimiento interior por parte del alumno, es decir sin contar con él como un astro con luz propia, indefectiblemente nos conduce a una educación de la imposición, en la que se acepta como principio motor el esfuerzo y la fuerza de voluntad, pero ante esto surge una pregunta inquietante: ¿por qué hemos de emplear fuerza para hacer uso de algo que nos pertenece: nuestra propia voluntad …? Antes de escolarizarnos aprendemos voluntariamente sin el empleo de ninguna fuerza. Está claro que los docentes somos los primeros que necesitamos de esa fuerza para cumplir con las labores que no nos apasionan en nuestro trabajo cotidiano. Ha llegado el momento de replantearnos, como educadores, el buscar nuestra propia luz y el aprender a entrar en clase sin apagar las luces de nuestros alumnos. La experiencia educativa “Entre maestros”, basada en la mirada pedagógica de “Educar empoderando”, ha pretendido mostrar que el camino está abierto, si bien requiere del educador que empiece a hacer del autoconocimiento su herramienta docente fundamental. En la película-documental se puede apreciar el proceso que el profesor hace para ir llevando al ocaso al sol de la autoridad que representa y conseguir, así, que sus alumnos puedan reconocer su propia luz. El profesor, lejos de quedar desautorizado, va ganando en presencia, a la par que sus alumnos.

    La consecuencia de una educación en autoridades es una sociedad cientifista, que renuncia al espíritu científico con el que nacieron sus ciudadanos.  Si queremos educar a personas auténticamente libres, capaces de sentirse creadoras de su futuro, es necesario desplegar el espíritu científico en nuestras escuelas y hogares, para ello debemos librarnos del aprendizaje piramidal que supone situar a nuestros hijos y alumnos por debajo de otros ciudadanos: las autoridades. Hay que crear un ambiente en clase en el que los alumnos puedan reconocer su propia sabiduría y la de sus compañeros, en el que citarse entre ellos, entre iguales, sea algo cotidiano, en el que lo vivido en el aula no sea inferior a lo narrado en los libros de texto.

Artículo publicado en el nº2 -octubre del 2014-de la revista "E-DUCACEP", editada por el C.E.P de Bollullos- Valverde (Formación del profesorado de la Junta de Andalucía) . Se puede leer la publicación entera en: